Asociación Andaluza-Extremeña de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor

Autor: Dr D Antonio Gutierrez Guillén; col. Dr Jose Luis Laguillo Cadenas

¿Quién es el anestesista?

¿Qué se necesita para realizar ese trabajo?

¿Qué es la anestesia?

¿Cuáles son los tipos de anestesia?

¿Puedo elegir el tipo de anestesia?

¿Qué me harán a la entrada del quirófano?

¿Qué sucede cuando me quedo dormido?

¿Cómo y cuándo despertaré?

¿Cuáles son los riesgos más frecuentes de una anestesia?

¿Por qué es importante no beber ni comer antes de la anestesia?

 


 

¿Quién es el anestesista?

Una gran parte de las personas que se han visto en el trance de pasar por una intervención quirúrgica probablemente no han llegado a conocer a su anestesista –o anestesiólogo, que es el término adecuado-, a pesar de que su trabajo resultó de vital importancia para su seguridad y el buen desarrollo de la intervención. Para ellos sólo fue el doctor –muchos ni siquiera están seguros de que fuera un médico- que le hizo dormir de pronto y después le despertó, sin que sepan con claridad cuál fue su misión entre esos dos hechos que constituyen todo su recuerdo de la anestesia. En realidad, el papel primordial del anestesiólogo dentro del quirófano va mucho más allá de ”dormir” a los pacientes, y consiste en proteger y regular sus funciones vitales de forma que la intervención quirúrgica le ocasione las menores alteraciones posibles. Estos especialistas son, de hecho, los doctores encargados de diagnosticar y tratar cualquier problema o incidente médico que surja durante la intervención o en el período inmediatamente posterior. El anestesiólogo es contemplado actualmente como el especialista “perioperatorio”, esto es, el encargado del cuidado médico del paciente a todo lo largo de su proceso quirúrgico. Ello incluye el estudio y preparación del mismo antes de la intervención (preoperatorio), la supresión del dolor y la vigilancia de las constantes vitales durante la cirugía (intraoperatorio), y la continuación de estos cuidados una vez finalizada la intervención, hasta que el paciente está en condiciones de volver a la sala de hospitalización (postoperatorio), todo ello manteniendo una comunicación permanente con el equipo de cirujanos.

¿Qué se necesita para realizar ese trabajo?

Para llegar a ser anestesiólogo, se deben completar los seis años de estudios de Medicina y  pasar el examen que permite acceder a los estudios de postgraduado, iniciando así un programa de formación y entrenamiento específicos de cuatro años, durante los cuales se aprenden las bases científicas y técnicas de la Especialidad. Desde hace varias décadas, la legislación española no permite la práctica de la Anestesiología a enfermeros y personal sanitario de grado medio.

El anestesiólogo debe conocer bien su historia médica previa, realizarle un estudio preoperatorio y, si usted lo precisara, alguna prueba específica. Para realizar nuestro trabajo utilizaremos en quirófano los medios y medicinas necesarios para que se sienta tranquilo. Vigilamos y controlamos sus funciones vitales y, una vez terminada la intervención, estaremos junto a usted en el postoperatorio inmediato, por si presenta dolor, náuseas, vómitos o cualquier otra alteración.

¿Qué es la anestesia?

El nombre anestesia deriva del vocablo griego "a aisthesis" (a- estesia), siendo la definición de la privación total o parcial de la sensibilidad producida por causas patológicas o provocada con finalidad médica. La Anestesiología es la ciencia médica que se ocupa del alivio del dolor y el cuidado global del paciente quirúrgico antes, durante y después de la cirugía. En la actualidad, nuestra Especialidad incluye otras muchas áreas de actuación además del quirófano, entre las que están el tratamiento del dolor y el manejo de cuadros clínicos críticos y situaciones de emergencia dentro y fuera de los hospitales.

¿Cuáles son los tipos de anestesia?

La insensibilización del cuerpo al dolor quirúrgico se puede conseguir de muy variadas formas. Todas ellas pueden agruparse en tres categorías:

  1. Anestesia general. El paciente permanece inconsciente y no recibe ningún tipo de sensación. Se trata, en realidad, de una “intoxicación” controlada y reversible, en la cual se emplean un número variable de fármacos –a veces más de una docena-. Algunos de éstos se inyectan por vía intravenosa o intramuscular y otros se inhalan en forma de gases o vapores. El anestesiólogo calcula permanentemente las dosis para ajustar el nivel de anestesia a las necesidades de la intervención y a las características de cada paciente. Además, emplea una serie de técnicas para mantener la respiración y la circulación dentro de los limites normales, asistido por un sofisticado equipo electrónico de monitorización. Una vez finalizada la intervención, el anestesiólogo revierte el efecto de la medicación anestésica y el paciente recobra la conciencia y el control de sus funciones vitales, en un plazo más o menos largo que varía según el paciente y la intervención.
     
  2. Anestesia regional. Se entumece toda la zona del cuerpo que va a ser operada. Para ello, el anestesiólogo inyecta una determinada solución de anestésico cerca de los nervios que reciben la sensibilidad de dicha zona. El paciente permanece despierto o con una sedación ligera, pero no recibeRealización de una anestesia epidural sensación dolorosa alguna. Hay diversas técnicas, dependiendo de la zona a operar, pero las más empleadas son la epidural y la espinal (también llamada raquianestesia), en las cuales el anestésico se inyecta en el canal medular mediante una punción en la espalda y se anula la sensibilidad de la parte baja del cuerpo. También es posible anestesiar de forma similar un brazo o una pierna inyectando el anestésico junto a los nervios de la axila o de la ingle.
     
  3. Anestesia local. El anestésico se aplica directamente sobre los tejidos de la zona que se va a intervenir. Se emplea para intervenciones menores sobre partes muy circunscritas, como la mano, el pie o el ojo. A veces la aplica el propio cirujano.

¿Puedo elegir el tipo de anestesia?

Sí, con algunas reservas. Hay intervenciones que se pueden realizar con diferentes tipos de anestesia, pero en otras no existe esa posibilidad de elegir. Su anestesiólogo, tras estudiar su caso particular, le explicará las opciones que tiene, y las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas, aconsejándole cuál de las técnicas es más adecuada a su caso. La elección de la anestesia dependerá, pues, de la zona a operar y del tipo de operación que le vayan a realizar, de su estado de salud y de sus preferencias.

¿Qué me harán a la entrada del quirófano?

Para cualquier técnica anestésica es imprescindible colocarle un suero en el brazo y unas pegatinas en el pecho que permiten conocer como está funcionando su corazón. Se le tomará la tensión arterial y se le colocará una pinza en el dedo para conocer su nivel de oxígeno en la sangre. Estará tumbado en una camilla estrecha y un poco dura, cubierto por una sábana y sin ropa interior.

¿Qué sucede cuando me quedo dormido?

Una vez que Vd. ha quedado inconsciente, el anestesiólogo comienza realmente con la  parte más delicada de su trabajo, que consistirá en controlar sus constantes vitales y tratar cualquier alteración que se produzca en su estado físico durante la intervención. Basándose en sus propios conocimientos y experiencia, se servirá de unos sofisticados sistemas de monitorización electrónica y le administrará una serie de medicaciones. Algunas son necesarias para mantener su estado de inconsciencia durante el tiempo que dure la cirugía, y otras le regularán el funcionamiento de sus órganos vitales –principalmente  el ritmo cardíaco, la tensión arterial, la respiración y las funciones renal y cerebral-. De esta forma, el anestesiólogo tratará cualquier problema médico que se presente durante la intervención. Una vez concluida la misma, se retira la medicación anestésica y se revierten sus efectos. Durante la fase de recuperación o despertar, el anestesiólogo iniciará el tratamiento necesario para atenuar el dolor y las molestias del postoperatorio.

¿Cómo y cuándo despertaré?

El tiempo que se tarda en recuperar la conciencia tras la anestesia depende, principalmente, de la duración de la misma y del tipo de agentes anestésicos que se hayan empleado y ambos factores son, a su vez, variables según el tipo de intervención que se haya practicado. Si a ello añadimos que existen diferencias individuales entre las personas en cuanto a su sensibilidad a la medicación anestésica, es fácil comprender que el tiempo de despertar puede variar entre unos minutos y varias horas. Debido a la gran diversidad de circunstancias que pueden darse, debe Vd. preguntar a su anestesiólogo por su caso particular. Al despertar, se encontrará en el mismo quirófano -con su anestesiólogo- o en una sala de vigilancia especial –Sala de Despertar-, atendido por un equipo de enfermería especializado bajo la supervisión de otro anestesiólogo. Esta vigilancia se mantendrá hasta que esté Vd. lo suficientemente recuperado para pasar a su sala de hospitalización.

¿Cuales son los riesgos más frecuentes de una anestesia?

Todas las intervenciones quirúrgicas y todas las anestesias conllevan algún tipo de riesgo, el cual es muy variable dependiendo, sobre todo, del tipo de intervención y del estado físico previo del paciente. Afortunadamente, los accidentes graves son excepcionales –a pesar de que tienen una gran repercusión social-. Las complicaciones relacionadas con la anestesia han descendido notablemente durante los últimos 25 años, coincidiendo con la incorporación de medicaciones más potentes y seguras y sofisticados sistemas de control y monitorización. Asimismo, se ha reducido de forma dramática el número de muertes atribuidas a la anestesia. Actualmente se calcula que el riesgo de muerte directamente causada por la anestesia es de un caso por cada 200.000 procesos –bastante inferior al riesgo de sufrir un accidente grave de circulación-. En todo caso, cada paciente y cada intervención conllevan un riesgo específico.

Es importante que usted sepa que la anestesia es una técnica con muy baja incidencia de complicaciones y que la gravedad de éstas depende en general de sus enfermedades previas (diabetes, hipertensión, enfermedades del corazón, antecedentes de alergias...) y de la agresividad de la operación. Pregunte a su anestesiólogo sobre las complicaciones  particulares que pueden asociarse con su intervención quirúrgica.

El abanico de posibles complicaciones tras un acto anestésico-quirúrgico es muy amplio y va desde las más leves como:

  • pequeñas molestias en la garganta debidas al paso del tubo para la respiración
  • aparición de náuseas o vómitos en el postoperatorio
  • dolores musculares debido a la posición en la mesa de quirófano
  • dolores de cabeza tras la realización de una anestesia raquídea
  • aparición de enrojecimiento y dolor en el punto donde se le colocó el suero

Hasta complicaciones más graves, pero más raras, como:

  • aparición de reacciones alérgicas a cualquiera de los medicamentos utilizados o soluciones intravenosas
  • problemas respiratorios graves, broncoespasmos, neumonía por aspiración
  • imposibilidad de pasar el tubo hasta las vías respiratorias, lo que podría originar el retraso de la intervención
  • descompensación de algunas de sus enfermedades crónicas

En caso de presentarse alguna de estas complicaciones , los médicos anestesiólogos estamos preparados para prestarle el tratamiento adecuado.

¿Por qué es importante no beber ni comer antes de la anestesia?

La anestesia altera sus reflejos normales, de forma que algunas defensas de su organismo dejarán de funcionar. Por ello es necesario que su estómago esté vacío para evitar que restos de alimentos puedan volver a la boca y entrar en las vías respiratorias. El anestesiólogo le indicará cuánto tiempo debe guardar el ayuno y qué es lo que puede tomar –por ejemplo, alguna medicación con un sorbo de agua-. Por su propia seguridad, es muy importante que siga estas instrucciones cuidadosamente, pues de otro modo puede ser preciso posponer la intervención.

 




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Fecha ultima actualización 8 Sept 2015